Carátula de la película Space Sharks (Raging Sharks) (2005)

Director: Danny Lerner

Guión: Les Weldon
Intérpretes: Corbin Bernsen, Corin Nemec, Jonas Talkington, Vanessa Angel…
Fotografía: Emil Topuzov
Música: Stephen Edwars

Montaje: Michele Gisser
Nacionalidad: EEUU y Bulgaria
Duración 92 min.
                                           

Sinopsis: Un grupo de tiburones blancos demuestran una agresividad extrema al sufrir cierta mutación como consecuencia del contacto con un extraño mineral alienígena.

     Se trata de una pobre película, que intenta acercarse al mundo de la tensión bajo el mar, por medio de una estación submarina un tanto sin sentido con pocos recursos económicos, que desde el comienzo muestra el regusto de serie B con mayúsculas.

Los extraterrestres de pantomima dejan muchísimo que desear en una escena inicial que destroza cualquiera atisbo de misterio, pero es que además con una banda sonora que quiere prometer pero que pronto se muestra torpe y repetitiva, es lo mejor del film, y unos efectos especiales que se notan a leguas marinas, hacen del film una tomadura de pelo tras escuchar los discursos de información explicativa de los protagonistas.

Ellas tan poco convincentes, y él, el protagonista, ese actor jovencito de la serie televisiva Parker Lewis nunca pierde, tan visceral y nervioso que destaca por exagerado en ese cuadrilla liderada por su novia en la película, Vanessa Angel, la de esa serie también televisiva Una chica explisiva, que se limita a hacer lo que siempre pudo llegar a conseguir como actriz, poco.

Pero aunque con todos estos antecedentes fuera suficiente, podemos ir más allá con lo mal hecha que está la película con dos temas fundamentales, el malo maloso que no tiene sentido ni en su disfraz de investigador de seguridad o algo así, ni en su actuación de hablador interminable que no termina de disparar, y el montaje de escenas de ataques de tiburones rescatados e insertados de algún documental al uso, dejando tomas con fotogramas de menos, en los que vemos que va a morder, y pasamos directamente a miembros arrancados y sangre con la boraz boca a rebosar de carnaza. Ver para creer.

En definitiva, una lamentable película para la historia del cine, que con paciencia aguanta en las retinas de los espectadores alrededor de diez minutos, e igual hasta exagero.